Actualmente, en América Latina hay 34 millones de personas analfabetas y 110 millones de personas (es decir, el 40% de la población) que no han finalizado los estudios de primaria. Estas personas, por el hecho de no poder acceder a la educación por falta de recursos, tiempo o voluntad, o simplemente por falta de costumbre, están excluidas del desarrollo social, económico y político de sus países (y con la actual tendencia a la mundialización y a la globalización, también del mundo en general).
Otro peligro a parte del analfabetismo, es la privatización de la educación. Este hecho se da cada vez en más países (el impulsor de este fenómeno ha sido Estados Unidos) ya que se ha impuesto una tendencia general al liberalismo (o neoliberalismo) y a la privatización. En Guatemala, por ejemplo, la derecha ha desarrollado un plan, llamado “Plan Visión de País”, que “constituye un programa político para los próximos 40 años. Este plan apunta tres leyes sobre educación, salud y seguridad pública (leyes que apuntan a acelerar la privatización de estos servicios) y otra sobre el desarrollo rural (destinada a facilitar la producción de biocombustibles y la explotación de los recursos naturales)” (1).
En relación a este tema, me viene a la memoria el discurso de Thomas Sankara (presidente de Burkina Faso asesinado el 15 de octubre de 1987): "Es necesario, es urgente que nuestros dirigentes y nuestros trabajadores de pluma aprendan que no existen escritos inocentes. En estos tiempos de tempestades, no podemos dejarles sólo a nuestros enemigos de ayer y de hoy el monopolio del pensamiento, de la imaginación y de la creatividad" (2). Ya hace más de 20 años, Sankara, conocido también como el Che Guevara de África, hablaba del monopolio del pensamiento, es decir, del pensamiento único.
Y si este tema me parece tan peligroso como el analfabetismo, es porque creo que la educación y la cultura son el único medio de que una persona pueda escoger el mundo en el que quiere vivir y decidir su propio futuro, consiguiendo así su libertad individual, y que nadie elija por él el orden mundial establecido e impuesto por el que nos regimos hoy en día.
Dos buenas iniciativas para combatir estos problemas son la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana vía Internet, desarrollado en colaboración con Le Monde Diplomatique (http://www.atei.es/index3.asp), y el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de personas jóvenes y adultas 2007-2015: Iberoamérica: territorio libre de analfabetismo, organizado por la Secretaría General Iberoamericana y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (http://www.ciberamerica.org/NR/includesTLS/BDArchivos/10391-Cuerpo-0.pdf) (3).
La cooperación al desarrollo es una buena manera de promover la educación y la cultura, la sostenibilidad y los derechos humanos. Es, por lo tanto, útil y necesaria en la lucha contra el neocolonialismo, el analfabetismo y el pensamiento único (“el pensamiento único acaba por convertirse en pensamiento cero”, como decía José Saramago). De esta forma los pueblos indígenas que son sometidos a la explotación de sus gobiernos, de las empresas y de los estados, cuyas tierras son destruidas y cuyos recursos naturales (único medio para su supervivencia y sus subsistencia) les son despojados, podrán protegerse de sus nuevos colonizadores del siglo XXI, ya que por lo visto nadie está dispuesto a hacerlo por ellos.
Otro peligro a parte del analfabetismo, es la privatización de la educación. Este hecho se da cada vez en más países (el impulsor de este fenómeno ha sido Estados Unidos) ya que se ha impuesto una tendencia general al liberalismo (o neoliberalismo) y a la privatización. En Guatemala, por ejemplo, la derecha ha desarrollado un plan, llamado “Plan Visión de País”, que “constituye un programa político para los próximos 40 años. Este plan apunta tres leyes sobre educación, salud y seguridad pública (leyes que apuntan a acelerar la privatización de estos servicios) y otra sobre el desarrollo rural (destinada a facilitar la producción de biocombustibles y la explotación de los recursos naturales)” (1).
En relación a este tema, me viene a la memoria el discurso de Thomas Sankara (presidente de Burkina Faso asesinado el 15 de octubre de 1987): "Es necesario, es urgente que nuestros dirigentes y nuestros trabajadores de pluma aprendan que no existen escritos inocentes. En estos tiempos de tempestades, no podemos dejarles sólo a nuestros enemigos de ayer y de hoy el monopolio del pensamiento, de la imaginación y de la creatividad" (2). Ya hace más de 20 años, Sankara, conocido también como el Che Guevara de África, hablaba del monopolio del pensamiento, es decir, del pensamiento único.
Y si este tema me parece tan peligroso como el analfabetismo, es porque creo que la educación y la cultura son el único medio de que una persona pueda escoger el mundo en el que quiere vivir y decidir su propio futuro, consiguiendo así su libertad individual, y que nadie elija por él el orden mundial establecido e impuesto por el que nos regimos hoy en día.
Dos buenas iniciativas para combatir estos problemas son la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana vía Internet, desarrollado en colaboración con Le Monde Diplomatique (http://www.atei.es/index3.asp), y el Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de personas jóvenes y adultas 2007-2015: Iberoamérica: territorio libre de analfabetismo, organizado por la Secretaría General Iberoamericana y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (http://www.ciberamerica.org/NR/includesTLS/BDArchivos/10391-Cuerpo-0.pdf) (3).
La cooperación al desarrollo es una buena manera de promover la educación y la cultura, la sostenibilidad y los derechos humanos. Es, por lo tanto, útil y necesaria en la lucha contra el neocolonialismo, el analfabetismo y el pensamiento único (“el pensamiento único acaba por convertirse en pensamiento cero”, como decía José Saramago). De esta forma los pueblos indígenas que son sometidos a la explotación de sus gobiernos, de las empresas y de los estados, cuyas tierras son destruidas y cuyos recursos naturales (único medio para su supervivencia y sus subsistencia) les son despojados, podrán protegerse de sus nuevos colonizadores del siglo XXI, ya que por lo visto nadie está dispuesto a hacerlo por ellos.
(1) Le Monde Diplomatique (edición española), número 143, septiembre 2007; página 17, “Lento despertar de un gigante en Guatemala”.
(2) Le Monde Diplomatique (edición española), número 144, octubre 2007; página 15, “Thomas Sankara o la dignidad de África: la libertad se conquista” (Discurso de Sankara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 4 de octubre de 1984).
(3) “La sostenibilidad del Plan viene dada por: La voluntad política de los Jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos de superar el analfabetismo, comprometida dicha voluntad en la XV Cumbre Iberoamericana y en su posterior seguimiento por las sucesivas Conferencias de Ministros de Educación y por las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. Objetivo general: El objetivo general del Plan es universalizar, en el menor tiempo posible y en cualquier caso antes de 2015, la alfabetización en la región7, y ofrecer a la población joven y adulta que no ha completado su escolarización básica la posibilidad de continuidad educativa, al menos hasta la finalización de la educación básica, en el marco de la educación para todos a lo largo de toda la vida. Esa debe ser una iniciativa común iberoamericana construida a partir de la coordinación y de la suma de esfuerzos y de experiencias, y ha de llevarse a efecto mediante políticas educativas decididas de manera soberana por cada país”.
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